Colonia Hocker

Colonia o Pueblo Hocker, también llamada Colonia Hoker o simplemente Hocker o Hoker, es una localidad y centro rural del departamento Colón.

Conservando todo el pintoresco atractivo de los pequeños pueblos del interior de la provincia, Hocker se ha abierto a compartir sus atractivos con los turistas.

Además, un singular almacén de colonia, Don Leandro, que ofrece la oportunidad de disfrutar del campo al natural, realizando cabalgatas y paseos en sulky hasta un arroyito de vertientes, pudiendo al regresar saborear una picada o un asado de campo, regado con el artesanal “Vino patero” hecho con la receta traída por los abuelos gringos en el siglo pasado.
Las cabalgatas o paseos en sulky permiten recorrer un camino de tierra, internarse en un monte y llegar hasta un arroyito de vertientes, donde el visitante puede darse un chapuzón, tomar agua y descansar, disfrutando sólo los sonidos del campo, sólo la compañía de la naturaleza. Se trata del Arroyo Mármol, que heredó su nombre de Doña María Teresa del Carmen Mármol, dueña originaria de las tierras que atraviesa en su largo recorrido hacia el Río Uruguay. Surge de vertientes naturales, y en todo su curso forma pequeños bancos de arena y sorprendentes barrancas y cascaditas, manteniéndose fresco aún en los calurosos días de verano.

En Colonia Hocker también se puede visitar la Capilla Santa Rosa de Lima cuya construcción data de 1909.

 
Fuente: https://www.colonentrerios.net/

Quinotos o kumquats

¿Qué podemos contar de los quinotos?

El naranjo enano, naranjo chino o kumquat, llamado quinoto en Argentina, muy frecuentemente confundido con la variedad de naranja llamada «quinoto», es un género de árboles y arbustos frutales de la familia de las rutáceas, estrechamente emparentados con los cítricos, con los que son capaces de hibridarse.

Los quinotos provienen de China, llegaron a Occidente traídos por un escocés, explorador y naturalista  Robert Fortune. Actualmente se cultiva además del Lejano Oriente, en el sur de Estados Unidos, en Australia, algunos países del Mediterráneo, también en Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala y Sudáfrica. En Argentina se cultiva en Entre Ríos y en la provincia de Buenos Aires.

 

DULCE DE QUINOTOS

Ingredientes 
– 1 kg. de quinotos
– 700 grs. de azúcar
– 2 naranjas (jugo y ralladura sin los hollejos)
– 1 taza de agua

Preparación
1- Lava muy bien los quinotos y las naranjas con un cepillo. Cortá los quinotos en rodajas y sacales las semillas.
2- Colocá las rodajas de quinotos en una cacerola y agregales el agua, junto con el jugo y la ralladura de las naranjas.
3- Cociná durante 15 minutos, hasta que las cáscaras estén tiernas. Incorporá el azúcar y bajá el fuego.
4- Seguí cocinando hasta que la preparación esté a punto mermelada.
5-Envasar el dulce en frascos previamente esterilizados*. Tapar y esterilizar durante 20 minutos.
6- Acomodá los frascos boca abajo, sobre un repasador y dejalos resposar hasta que se enfríen.
7- Disfrutá de esta mermelada.

 

Colab. https://vinosypasiones.wordpress.com/

Postales entrerrianas

Como mencionamos en la entrada anterior, nos sumamos al video lyric de 🌅 Abrazo de Agua.

Estas son las 2⃣3⃣ postales que ilustran, junto a las fotos de otros colegas entrerrianos, algunos segundos de esta gran canción que estos talentosos hicieron para Entre Ríos.

Cosecha de arándanos

El cultivo del arándano comenzó hace poco más de 10 años en Entre Ríos. Se concentra mayormente en el departamento Concordia, en cercanías a la ciudad homónima. La combinación de dos factores, por un lado la posibilidad de producir en contraestación en que se registran picos de precios y, por el otro, las ventajas agroclimáticas que presenta la zona para el cultivo, generaron un crecimiento acelerado en la superficie implantada, particularmente entre 2002 y 2006.

Los buenos resultados y el aprendizaje local en el manejo potenciaron el interés en plantar en la zona. Esta situación convirtió a la región en la principal productora de arándano de la Argentina.

De acuerdo al último censo de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama), la superficie productiva se ha incrementado levemente marcando una diferencia con la tendencia bajista de los últimos años.

Fuente: https://www.revistachacra.com.ar/

 

Visita realizada junto al gran representante de nuestra coctelería entrerriana:
Matías Visconti

Cosecha de higos

Visitamos la Quinta La Suiza. Esta quinta familiar, es pionera en la producción de nuez pecán, higos, cítricos, frutos varios y apicultura.

Ofrece visita guiada por sus propios dueños de lunes a sábados por la tarde, que incluye degustación y venta de productos de estación. La entrada al predio es libre y gratuita.

Este  establecimiento es el mayor  productor de higos de la provincia.

Gracias a Matías Visconti, por acercarnos a su tierra y sus productos de primera calidad.

Cementerio de los negros

Apenas un cartel que lo nombra como tal entre la vegetación crecida da cuenta de su presencia: el cementerio de los Manecos, en Ingeniero Sajaroff, consiste en un terrenito situado a la entrada del pueblo, a mitad de camino entre la ruta 130 y la plaza. No tiene más identificación que esa, detrás de un pequeño tapial, delimitado por un alambrado que lo separa de un campo. Manecos se les dice a los afrodescendientes en ese sitio del centro de Entre Ríos, ubicado en el departamento de Villaguay.

Sin placas ni fechas, las cruces de hierro dispersas en el suelo irrumpen en el paisaje, algunas más altas y otras a ras del suelo. Solamente dos tienen una especie de corralito de hierro, dentro del cual crecen plantas. Cerca de un tronco podado, una sola cruz de madera se erige más alta que las demás.Parece que siempre han estado ahí e, incluso, dan la sensación de una antigüedad más recóndita de la que tienen: según el arqueólogo Alejandro Richard -integrante del equipo de investigación del Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano-, el camposanto tuvo utilidad entre 1910 y 1950. Para entrar, simplemente hay que pasar del camino hacia el terreno, dando un saltito en la banquina.

Sajaroff compite con el cementerio en tranquilidad durante la siesta del sábado. La localidad de aproximadamente quinientos habitantes, de pocas manzanas a la redonda, yace en silencio y quietud, a excepción de un par de amigos que toman una cerveza en la esquina de una despensa. Por las puertas de alguna de las casas abiertas se descubre la sobremesa de un almuerzo, detrás de una cortina blanca que el viento agita caprichoso.

El gobierno provincial, a través de la dirección de Formación y Diversidad Cultural y del Museo Serrano, inició en 2016 diversas tareas para la puesta en valor del cementerio y de la cultura afro que este envuelve, ya que se relaciona a familias de diversos orígenes: afrobrasileros, afrouruguayos y otros afros criollos. Este proceso incluye un trabajo con la comunidad, recopilación etnográfica de memorias orales y otras labores arqueológicas.

Sajaroff se llama así desde el año 1967. Antes, era La Capilla, lugar en el que se afincó una familia de afrobrasileros que escapaban de la esclavitud, aproximadamente en 1872. Al mismo espacio, veinte años después, comenzaron a llegar grandes contingentes de colonos judíos rusos que se instalaron en toda el área: Villa Clara, Villa Domínguez, Las Moscas y La Capilla. «Los orígenes del pueblo son inciertos, manejamos algunas hipótesis relacionadas a las familias afrodescendientes que se instalan allí a fines del siglo XIX y que empiezan a enterrar a sus difuntos en ese lugar que sería el cementerio criollo y católico, del lugar», le explica Richard, becario doctoral del Conicet y también investigador del Centro de Arqueología Urbana de la UBA, a 170 Escalones. Los judíos, en cambio, tenían sus propios cementerios, como en la Colonia Carmel, hacia el sur.

La particularidad de Sajaroff es que a principios de 1900 también se afincaron otras familias afrouruguayas, que se fueron relacionando con las afroentrerrianas que ya estaban en el campo. Es decir, con los mestizos locales. Para dilucidar a qué fecha pertenecen las cruces, el equipo de investigación desarrolló una tipología estilística con el fin de relacionarlas a las de otros cementerios regionales. «Desde la arqueología no nos propusimos escavar en el cementerio, sino más bien trabajar con la materialidad ligada a las viviendas de esos “manecos”, en torno a los primeros ranchos de piso de tierra y adobe», indica Richard. Con una línea de financiamiento del CFI (Centro Federal de Inversiones), este año comenzó la indagación en la oralidad y continuaron con tareas de excavación para conocer las formas de vida ligadas al ámbito doméstico en un contexto rural, a las prácticas constructivas, a patrones de consumo y otros elementos que hacen a la cotidianidad de estos grupos afrodescendientes.

¿Por qué se le dice «manecos» a los afrodescendientes? Una de las hipótesis que manejan desde el grupo de investigación es que el término funcionaba al principio como referencia a la familia de Manuel Gregorio, el primer brasilero que llega a la zona. En Brasil, se le dice «Maneco» a los que se llaman Manuel. La población pasó a dividirse entre manecos y no manecos, pero no como adjetivo peyorativo, aclara Richard.

El proceso de puesta en valor también busca trabajar la cuestión identitaria con el pueblo en su conjunto dictando talleres impulsados por la Secretaría de Cultura provincial, como el de percusión africana o el de cuentos africanos para niños, a cargo de Marina Crespo y la agrupación Entre Afros. La construcción social de la historia y el trabajo del imaginario desde las edades más tempranas deben competir en participación con la propuesta de la iglesia evangélica, que convida gaseosas y chizitos, atrayendo a los más pequeños. «La intención es acompañar un proceso identitario en curso, tanto entre los afrodescendientes como en otros entrerrianos, poniendo en tela de juicio de alguna manera el discurso hegemónico que nos plantea que somos todos descendientes de europeos; y, por otro lado, contribuyendo a la problematización de lo criollo y lo que hace a nuestra historia en momentos previos a la llegada de grandes contingentes de colonos europeos desde mitad del siglo XIX», explica Richard. La premisa es repensar la identidad entrerriana para tener en cuenta un mundo criollo afromestizo.

Según los investigadores del Museo Serrano, el cementerio –que por otro lado no tiene ningún papel oficial como tal, sino que era un camposanto per se– se dejó de usar por el desplazamiento de familias. Debido a lo que se conoce como «éxodo entrerriano» del campo hacia grandes ciudades como Rosario o Buenos Aires, entre las décadas del cuarenta y sesenta del siglo pasado no crece la población en la provincia. «En el caso de Sajaroff eso está muy marcado, de diez entrevistados ocho vivieron en el gran Buenos Aires durante décadas y han regresado de grandes al pueblo. Entre las manecas que venimos entrevistando, algunas vivieron en Ciudad Evita y en Florencio Varela. Es un proceso que nos habla de qué pasaba en el pueblo durante esas décadas. Ya en los años veinte y treinta hay difuntos de la colectividad afrodescendiente enterrados en otros cementerios de la zona, como Clara, Domínguez y Villaguay», detalla Richard.

La puesta en valor del Cementerio de los Manecos prevé su expropiación por parte del Estado provincial -para lo cual se tomaron mesuras recientemente- y la construcción de un muro perimetral que lo identifique. Por ahora, sigue distraído a simple vista al borde del camino, por donde pasa una caravana de máquinas agropecuarias rumbo al molino arrocero, arrollando el sosiego de la siesta en el interior de la provincia.

Texto: Pablo Russo

 

Aguará Guazú

El aguará guazú había sido encontrado deambulando en octubre en Paraná y  fue liberado en el área natural protegida Don Sebastián, en la ruta provincial 49 s/n°, en el paraje Tacuaras Ombú (departamento La Paz).

El aguará guazú es el cánido más grande de Latinoamérica y está en peligro de extinción en Argentina. Es un hecho histórico en Entre Ríos porque no hay registro de liberaciones anteriores.

El ejemplar fue liberado después de haber pasado un período de cuarentena en la granja La Esmeralda, donde se le realizaron los controles veterinarios de rigor.

El Puerto del Poeta

Puerto Ruiz, que supo ser uno de los puertos de  mayor importancia del país, fue cuna del enorme poeta entrerriano Juan L. Ortiz. En ese andar de pueblo chico, con pescadores y baqueanos, se despliega la tranquilidad del río y la mansedumbre del atardecer.