Islote municipal

El monumento natural Islote Municipal es un área natural protegida de Argentina perteneciente al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Entre Ríos. Comprende únicamente al islote Municipal o Curupí (antes llamado El Dique o del Puerto), ubicado en el km 600 del río Paraná  a 220-290 m de la costa del parque Urquiza de la ciudad de Paraná, frente al Puerto Nuevo. Pertenece al dominio de la municipalidad de Paraná.

El banco de arena aparecía normalmente en momentos de bajante del río Paraná desde al menos 1918 y se formó establemente en 1943 luego de un período extenso de bajante que permitió que se desarrollara flora y acumulara sedimentos. Se ubica de este a oeste con un largo de 1 km y un ancho máximo de 0,25 km alcanzando una superficie de unas 15-16 ha. El islote posee una pequeña laguna en su centro y se halla afectado por las fluctuaciones del río Paraná. El acceso es únicamente por embarcaciones.

La magia de Villa Urquiza

La costa del Paraná nos regala maravillosos atardeceres. Cada tarde es distinta pero conserva esa belleza que la caracteriza. Entre camalotes y ruido de agua golpeando la arena transcurre la tarde y nos habilita un momento de calma y contemplación .

Feriado de Carnaval

Decidimos pasar el feriado de carnaval en la ciudad de Gualeguay, carnaval pionero en la provincia. Los carnavales en el sur de la provincia han ido mutando. En un comienzo eran corsos barriales con comparsas con estructura de comparsa africana, con una carroza con reyes: rey y reina. Cuentan en la ciudad que uno de los fundadores de la mítica Zum Zum (Mercedes Nichea) trajo este formato a las calles. A partir del año 1978 se suman los institutos de danza y nace: MACUMBA, la mítica precursora. El año siguiente nace SI-SI que este año cumplió 40 años. Así con los años, su vecina Gualeguaychú creció en volumen y en recursos lo cual la convirtió en un destino obligado para estas fechas. Pero Gualeguay sigue siendo, por lejos, el carnaval más divertido de la provincia.

 

Vendimia 🍇🍷

A principios de siglo XX, la vitivinicultura en la provincia fue destacada a nivel nacional, incluyendo a Entre Ríos entre las regiones del país que habían desarrollado esta actividad. Concordia y Colón concentran hoy la mayor superficie.

Si bien la vitivinicultura en Argentina se inició de la mano de Domingo Faustino Sarmiento, fue a través de Justo José de Urquiza que comenzó a practicarse en Entre Ríos, llegando la superficie con viñedos a alcanzar en 1910 unas 4.800 hectáreas.

Así como un provinciano dio los primeros pasos en la iniciación de la actividad, fue otro entrerriano quien la echó por borda: Agustín Pedro Justo. A través de la ley nacional de vinos N°12.137 y de la Junta Reguladora de Vinos (con funciones semejantes a la Junta Nacional de Granos que se creó años más adelante), se diagramó el esquema institucional para la eliminación de la vitivinicultura en todo el país salvo en la región de Cuyo y en aquellas zonas donde las bodegas existentes superaran una escala de 20.000 hl.

El proceso se completó con la ley N° 12.355, que proporcionó el esquema a través del cual se eliminaron definitivamente las vides fuera de las regiones citadas y cuyas tierras se entregaron a colonos para la producción de cualquier cultivo diferente del viñedo.

En la actualidad, la situación restrictiva con respecto a la producción de vinos se ha revertido, y en los últimos años la provincia se ha dado un crecimiento paulatino pero sostenido de los viñedos.

Tipos de cepas que se cultivan en la provincia

Los tipos de uva que se cultivan son tinta, blanca y de mesa, y en las bases de datos hay un conjunto de viñedos que no están identificados con la variedad, por lo que se desconoce si entran en alguno de estos tipos generales.

Con todo, resulta de interés conocer las particularidades que tiene la producción vitivinícola de la provincia y que, justamente, tienen que ver con las variedades que se cultivan, puesto que hacen al tipo de producto final que sale al mercado.

La variedad tannat, representativa de Entre Ríos por su adaptabilidad a las condiciones locales, no es sin embargo la más importante en términos de superficie. Es levemente superada por la malbec, y por detrás de ella, la merlot, encabezando estas tres el ranking de cepas más importantes en la provincia.

Entre las blancas, la chardonnay supera ampliamente a todas las otras variedades, siendo proporcionalmente mínimas las superficies del resto.

Si bien en Entre Ríos representa una producción en pequeña escala que abastece básicamente a un mercado regional, la actividad se ha ido consolidando y en la actualidad existen gran cantidad de emprendimientos de este tipo, distribuidos en 10 departamentos de la provincia.

Entre Ríos durante mucho tiempo estuvo privada de producir vino en forma comercial. Si bien desde 1997 esa prohibición quedó sin efecto, actualmente desde el sector se trabaja en posicionarse nuevamente.

 

Costanera de Paraná

En esta serie de posteos veraniegos no puede faltar la costanera de Paraná. Lugar de encuentro de la capital entrerriana. Espacio propicio para el deporte, para la charla y la amistad. Velerismo, optimist, SUP, caminata, patín, skate… algunos de los deportes que podés practicar en este maravilloso espacio al lado del río Paraná.

Termas de María Grande

Cerca de la ciudad de Paraná, emplazadas en la tranquilidad de la ciudad se encuentran las termas de María Grande. El complejo Termas de María Grande se encuentra en un predio de 47 hectáreas de montes nativos de aproximadamente 200 años atravesado por una cañada, lo que le otorga una belleza particular.

Cuentan con nueve piscinas, 3 de ellas cubiertas, de formas circulares, triangulares y trapezoides, con distintas temperaturas que varían entre los 39º y 46.5º, y la profundidad de las mismas van desde los 30 cm. al 1.60 mts. Dos de ellas tienen hidro jet.

Las aguas saladas son de excelentes propiedades terapéuticas. Cuenta con todos los servicios, sanitarios, duchas, vestuarios, enfermería, guardavidas.

Tiene cuatro sectores bien definidos, el balneario propiamente dicho, el sector hoteles, una zona para acampar y el barrio privado donde se levantan dos docenas de cabañas.

Valle María 🌿

El balneario de Valle María aparece ante los visitantes como un cuadro paisajístico capaz de permitir la experiencia de variadas sensaciones en la realización de actividades y esparcimientos orientados a la relajación corporal y espiritual, así como a la diversión durante el tiempo que dura la temporada veraniega. La playa misma, además de tentar a tenderse al sol y jugar con la arena, se presta apta para la recreación invitando al disfrute de los deportes náuticos y playeros.

Así, este maravilloso paraje entrerriano confluye en una agradable combinación de extensos arenales y copiosa vegetación con amplios sectores de sombra; en un lugar apropiado para todas las edades, que permite al turista disfrutar al aire libre con familiares y amigos en el paisaje imponente que brinda el río Paraná.

Remada en la TOMA VIEJA

El río parece más correntoso que de costumbre. Debe ser por los camalotes que se ven pasar raudos y que se acumulan en las orillas de la costanera paranaense. No hay tierra firme en la cual reposar para los que salen a remar en estos días de creciente. Las pocas playas naturales de la Curupí o de la Isla Puente están bajo agua, así como también gran parte de la costa santafecina en la zona de la salida del túnel. Allí se puede descansar, sí, pero entre árboles con sus troncos sumergidos.

Para llegar a la Toma Vieja por el Paraná hay que navegar unos kilómetros hacia el este, río arriba. Desde la dársena del Puerto Nuevo se pasan los ranchos y comedores de Puerto Sánchez, la playa de El Thompson, la entrada al Náutico y, enseguida, el barrio privado con sus mansiones y yates usurpando el espacio que antes era de acceso público cuando se llamaba «Los Arenales». Detrás del muro con ventanitas crece el barrio cercano a la toma nueva de agua, con calles que llevan nombres de peces con sus artículos incluidos: «El Patí», «La Boga», «El Surubí», «El Pacú», «La Raya» o «La Mojarra». Después de un astillero con guardería y bajada de lancha, la arenera y luego la toma de agua, un conjunto de viviendas se afirma al pie de la barranca de la Toma Vieja, poco antes de la torre de alta tensión con su inestable base de cemento. Unas veinte familias viven permanentemente en las casas entre los sauces de la orilla y la vegetación tupida de la barranca; las otras construcciones son ranchos de fin de semana. Las edificaciones más cercanas al caudal tienen el líquido a punto de mojar los pies de sus habitantes y por eso varios vecinos reforzaron con defensas sus ingresos.

Gustavo Bastida y su familia están de sobremesa debajo de un tinglado. El agua se empecina en su golpeteo a pocos centímetros del suelo que pisan. «El quincho del viejo», indica un cartel de madera colgado sobre la parrilla con brasas mutando a cenizas. Allí hay todo lo necesario para pasarla bien: una mesa tendida, un equipo de música y una heladera. La casa de Bastida, en cambio, queda enfrente, cruzando la calle. «Nos juntamos los jueves para cortar la semana», dice su mujer. Una gurisita juega en el río, con salvavidas puesto, sobre la inundada bajada de lancha. Otros se tiran desde el muelle; en ocasiones los acompaña el perro que busca refrescarse. El silencio y la tranquilidad del lugar no muestran variaciones entre semana y fin de semana. El mayor tránsito lo constituyen pescadores que andan en sus canoas, algunos kayaks y piraguas que van y vienen, más los inmensos cargueros de banderas internacionales que pasan con innumerables containers de colores o arrastrando hasta veinte acoplados en lo más hondo del camino fluvial.

Gustavo vive de arreglar embarcaciones, grandes y pequeñas, aunque lo suyo es más un taller al aire libre que un astillero. Allí nomás, en la costa, trabaja con fibra de vidrio o acero en lo que haya que reparar o soldar. Aprendió mirando, como un autodidacta, le dice a 170 Escalones mientras se acomoda la montura de sus lentes. Ante la consulta, afirma que no piensa evacuarse. «Si para de llover al norte ya está, porque esta crecida es por las lluvias», señala. Recuerda el desbordamiento de hace tres años, en el que tuvo que poner defensas en su casa y resistió que le entrara agua. Con su mano derecha indica la altura a la que llegó en 2016. En ese entonces, comenta, el río se le había metido en el quincho sin paredes en el que ahora se reúnen. Hoy no da síntomas de alarma. De hecho, nadie parece preocupado alrededor de esa mesa perteneciente al mundo seco solamente gracias a unas bolsas en el piso que aún contienen al Paraná.

Nota publicada en la revista 170escalones.com

Texto de Pablo Russo /

Fotos: Gustavo Roger Cabral

Parque acuático Interlagos

Interlagos es un complejo de recreación activa que se encuentra en la localidad de María Grande, dentro de la provincia de Entre Ríos, ubicado a tan solo 60 kilómetros de la ciudad de Paraná. Interlagos sintetiza la belleza natural y expande las posibilidades de disfrutar del aire libre en diversas instalaciones de calidad. Al mismo tiempo, pretende generar el máximo confort para disfrutar de un lugar espectacular todo el año o realizar pequeñas “escapadas” de la ciudad.
El complejo posee una superficie total de nueve hectáreas, en uno de sus laterales se encuentran cuatro lagos artificiales, separados por diques, con una longitud aproximada de 530 metros.